miércoles, 15 de enero de 2014

Triste pero real noticia...

Abandonados 60% de los ancianos 



La directora general del DIF estatal Zita Pazzi Maza, aseveró que seis de cada 10 veracruzanos de la tercera edad sufren abandono o aislamiento de su familia. “Se han perdido los valores, se tiende mucho a la desintegración familiar y los abuelos sufren abandono a consecuencia de eso”. 

En la capital del Estado se realizó la Tercera Gran Caminata Familiar de los Adultos Mayores donde participaron cuatro mil 600 personas de la tercera edad de diferentes municipios, derechohabientes del Instituto Mexicano del Seguro Social, miembros del Instituto de Pensiones del Estado y diversas Asociaciones Civiles. 

Entrevistada en el evento, la directora general del DIF estatal lamentó que un porcentaje considerable de adultos mayores no sean integrados a los hogares veracruzanos. 
Es necesario que “se les de el lugar y la dignidad que ellos merecen” reclamó la funcionaria estatal. 

FALTA DE CARIÑO 

Expresó que la principal queja que los adultos mayores presentan en el DIF es precisamente “el abandono y la falta de cariño en sus hogares”. 
El DIF ha detectado, dijo, que a determinada edad el abuelo es “desplazado” por los familiares. 

-¿A qué obedece este fenómeno? 
-Se han perdido los valores debido a la desintegración familiar, pero sobre eso estamos trabajando. 
Precisó que de 10 veracruzanos de la tercera edad, un promedio de seis son desplazados de sus familias, “es grave” la situación. 

Incluso, en caso de ser necesario, “los invitamos a que denuncien” el maltrato y asilamiento de que son víctimas expresó. 



La directora general del DIF estatal Zita Pazzi Maza recordó que 28 mil 77 adultos mayores tienen derecho a pensión alimenticia, “hasta que ellos cierren sus ojos”. 

Pero en lista de espera del beneficio hay un promedio de 60 mil personas de la tercera edad. 

La pobreza es uno de los grandes problemas del mundo actual, por eso la importancia y el valor que entrega el mensaje de esta foto.


La naturaleza de la mente

Se trataba de un hombre que llevaba muchas horas viajando a pie y estaba realmente cansado y sudoroso bajo el implacable sol de la India. Extenuado y sin poder dar un paso más, se echó a descansar bajo un frondoso árbol. El suelo estaba duro y el hombre pensó en lo agradable que sería disponer de una cama. Resulta que aquél era un árbol celestial de los que conceden los deseos de los pensamientos y los hacen realidad. Así es que al punto apareció una confortable cama.

El hombre se echó sobre ella y estaba disfrutando en el mullido lecho cuando pensó en lo placentero que resultaría que una joven le diera masaje en sus fatigadas piernas. Al momento apareció una bellísima joven que comenzó a procurarle un delicioso masaje. Bien descansado, sintió hambre y pensó en qué grato sería poder degustar una sabrosa y opípara comida. En el acto aparecieron ante él los más suculentos manjares. El hombre comió hasta saciarse y se sentía muy dichoso. De repente le asaltó un pensamiento: “!Mira que si ahora un tigre me atacase!” Apareció un tigre y lo devoró.

Moraleja:

Cambiante y descontrolada es la naturaleza de la mente. Aplícate a conocerla y dominarla y disiparás para siempre el peor de los tigres: el que mora dentro de ella misma.




La amistad y los recuerdos



Dos amigos viajaban por el desierto y en un determinado punto del viaje discutieron.

El otro, ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena:

“Hoy mi mejor amigo me pegó una bofetada en el rostro”.

Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse. El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo. Al recuperarse tomó un estilete y escribió en una piedra:

“Hoy mi mejor amigo me salvó la vida”.

Intrigado, el amigo preguntó:

-¿Por qué, después que te lastimé, escribiste en la arena, y ahora escribes en una piedra?

Sonriendo, el otro amigo respondió:

-Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón se encargarán de borrarlo y apagarlo; por otro lado, cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde viento ninguno en todo el mundo podrá borrarlo.


Fábula de caballo y el cerdito

Un rico hacendado coleccionaba caballos y sólo le faltaba uno de determinada raza.

Un día se dio cuenta que su vecino tenía éste determinado caballo, así que trató día tras día de convencerlo de que se lo vendiera hasta que por fin lo consiguió.

Un mes después que hiciera la compra el caballo enfermó y llamó al veterinario quien le dijo “su caballo tiene un virus y es necesario que tome este medicamento por tres días consecutivos, luego de ese tiempo veremos si ha mejorado, si no lo ha hecho entonces no queda mas remedio que sacrificarlo”. Un cerdito escuchaba la conversación.

Al día siguiente después que el veterinario le dio el medicamento al caballo y se fue, el cerdito se acercó a el y le dijo “¡fuerza amigo! ¡levántate de ahí sino vas a ser sacrificado!”.

Al otro día luego que el veterinario le dio el medicamento al caballo y se fue, el cerdito nuevamente se acercó a éste y le dijo “¡vamos mi gran amigo! ¡levántate sino vas a morir!, ¡vamos, anímate, yo te ayudo!”.


Al tercer día el caballo recibió su medicamento y el veterinario al no ver gran mejoría en él le dijo al hacendado “probablemente vamos a tener que sacrificarlo mañana porque puede contagiarle el virus a los demás caballos”.

Cuando los dos hombres se fueron el cerdito se acercó al caballo y le dijo “¡vamos amigo es ahora ó nunca! ya no queda más tiempo ¡ánimo! ¡fuerza! yo te ayudo… vamos…uno, dos, tres…despacio…ya casi…eso es…eso es… ahora corre despacio… mas rápido… fantástico… ¡lo lograste amigo! ¡corre! ¡corre! ¡venciste campeón! ¡¡¡Bravoooo!!!

En eso regresa el hacendado dispuesto a sacrificar al caballo y lo ve corriendo y dice “¡milagro, milagro…! el caballo mejoró… ¡hay que hacer una fiesta!… ¡vamos a matar a este cerdito para festejarlo!

Moraleja: Es bueno ayudar a los demás… mientras no se arriesgue el pellejo…





Para que los padres tengan muy en cuenta.


Que siempre tengas un Ángel a tu lado, alguien que te sostenga si te caes estimulando tus sueños, inspirándote 
felicidad, tomándote de la mano y ayudándote a superar las dificultades.