miércoles, 15 de enero de 2014

LA SABIDURIA DEL ÁGUILA

El águila es el ave con mayor longevidad de esas especies. 

Llega a vivir 70 años, pero para llegar a esa edad, a los 40, debe tomar una seria y difícil decisión.

A los 40 años, sus uñas están apretadas y flexibles y no consigue tomar a sus presas de las cuales se alimenta.
Su pico largo y puntiagudo, se curva, apuntando contra el pecho. Sus alas están envejecidas y pesadas y sus plumas gruesas. Volar se hace ya tan difícil!

Entonces, el águila tiene solamente dos alternativas: morir o enfrentar un doloroso proceso de renovación que durara 150 días. 

Ese proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña y quedarse ahí, en un nido cercano a un paredón, en donde no tenga la necesidad de volar.

Después de encontrar ese lugar, el águila comienza a golpear su pico en la pared hasta conseguir arrancarlo.

Luego debe esperar el crecimiento de uno nuevo con el que desprenderá una a una sus uñas.

Cuando las nuevas uñas comienzan a nacer, comenzará a desplumar sus plumas viejas. 

Después de cinco meses, sale para su vuelo de renovación y a vivir 30 años más.

En nuestras vidas, muchas veces tenemos que resguardarnos por algún tiempo y comenzar un proceso de renovación para continuar un vuelo de victoria, debemos desprendernos de costumbres, tradiciones y recuerdos que nos causaron dolor.

Solamente libres del peso del pasado podremos aprovechar el resultado valioso que una renovación siempre trae.




lunes, 13 de enero de 2014

No desesperes ante las adversidades, todo pasa por algo y Dios siempre tiene planes mejores para ti. ¡Confía!






"Cuando nuestras alas tienen problemas para recordar como volar"


Un día, cuando era estudiante de secundaria, vi a un compañero de mí clase caminando de regreso a su casa. Se llamaba Kyle.

Iba cargando todos sus libros y pensé:

"¿Porque se estará llevando a su casa todos los libros el viernes? ¡Debe ser un "nerd! "

Yo ya tenia planes para todo el fin de semana: fiestas y un partido de fútbol con mis amigos el sábado por la tarde, así que me encogí de hombros y seguí mi camino.

Mientras caminaba, vi a un montón de chicos corriendo hacia él, cuando lo alcanzaron, le tiraron todos sus libros y le hicieron una zancadilla que lo tiró al suelo.

Ví que sus anteojos volaron y cayeron en el pasto como a tres metros de él. Miró hacia arriba y pude ver una tremenda tristeza en sus ojos.

Mi corazón se estremeció, así que corrí hacia él mientras gateaba buscando sus anteojos.

Ví lágrimas en sus ojos. Le acerque a sus manos sus anteojos y le dije,

"¡esos chicos son unos tarados, no deberían hacer esto!".

Me miro y medijo:

"¡Hola, gracias!"

Había una gran sonrisa en su cara; una de esas sonrisas que mostraban verdadera gratitud.

Lo ayude con sus libros. Vivía cerca de mi casa.

Le pregunté por que no lo había visto antes y me contó que se acababa de cambiar de una escuela privada.

Yo nunca había conocidoa alguien que fuera a una escuela privada.

Caminamos hasta casa. Lo ayudé con sus libros; parecía un buen chico.

Le pregunté si quería jugar al fútbol el sábado, conmigo y mis amigos, y acepto.

Estuvimos juntos todo el fin de semana. Mientras más conocía a Kyle, mejor nos caía, tanto a mí como a mis amigos.

Llegó el lunes por la mañana y ahí estaba Kyle con aquella enorme pila de libros de nuevo. 

Me pare y le dije:

"Hola, vas a sacar buenos músculos si cargas todos esos libros todos los días". Se rió y me dio la mitad para que le ayudara.

Durante los siguientes cuatro años, Kyle y yo nos convertimos en los mejores amigos.

Cuando ya estabamos por terminar la secundaria, Kyle decidió ir a la Universidad de Georgetown y yo iría a la de Duke.

Sabía que siempre seríamos amigos, que la distancia no sería un problema. Él estudiaría medicina y yo administración, con una beca de fútbol.

Kyle fue el orador de nuestra generación.

Yo lo cargaba todo el tiempo diciendo que era un "nerd". Llegó el gran día de la Graduación. Él preparó el discurso. Yo estaba feliz de no ser el que tenía que hablar. 

Kyle se veía realmente bien. Era uno de esas personas que realmente se había encontrado a sí mismo durante la secundaria, había mejorado en todos los aspectos y se veía bien con sus anteojos.

¡Tenia mas citas con chicas que yo y todas lo adoraban! ¡Caramba! Algunas veces hasta me sentía celoso...

Hoy era uno de esos días.

Pude ver que él estaba nervioso por el discurso, así que, le di una palmadita en la espalda y le dije: "Vas a ver que estarás genial, amigo". Me miro con una de esas miradas (realmente de agradecimiento) y me sonrió.

"Gracias" me dijo. Limpio su garganta y comenzó su discurso:

"La Graduación es un buen momento para dar gracias a todos aquellos que nos han ayudado a través de estos años difíciles: tus padres, tus maestros, tus hermanos, quizá algún entrenador... pero principalmente a tus amigos. 

Yo estoy aquí para decirles a ustedes, que ser amigo de alguien es el mejor regalo que podemos dar y recibir, y a propósito, les voy a contar una historia.

Yo miraba a mi amigo incrédulo, cuando comenzó a contar la historia del primer día que nos conocimos.

Aquel fin de semana él tenía planeado suicidarse. Hablo de como limpió su armario y por que llevaba todos sus libros con él, para que su mamá no tuviera que ir después a recogerlos a la escuela. Me miraba fijamente y me sonreía. "Afortunadamente fui salvado. Mi amigo me salvó de hacer algo irremediable".


Yo escuchaba con asombro como este apuesto y popular chico contaba a todos ese momento de debilidad.
Sus padres también me miraban y me sonreían con esa misma sonrisa de gratitud.

Recién en ese momento me di cuenta de lo profundo blockquote>"Nunca subestimes el poder de tus acciones: con un pequeño gesto, puedes cambiar la vida de otra persona, para bien o para mal. Dios nos pone a cada uno frente a la vida de otros, para impactarlos de alguna manera. "Mira a Dios en los demás". "Los amigos son ángeles que nos llevan en sus brazos cuando nuestras alas tienen problemas para recordar como volar".























Ten fe y deja tu vida en manos de Dios.



OLIMPÍADAS ESPECIALES

Hace algunos años, en las Olimpíadas especiales de Seattle, nueve concursantes, todos física o mentalmente discapacitados, estaban preparados en la línea de partida de los 100 metros planos. Con el disparo salieron, no exactamente a una carrera, sino al disfrute de correr, llegar al final y ganar, todos ellos, excepto un muchacho que se cayó aparatosamente en el asfalto y comenzó a llorar.

Los otros corredores lo escucharon, redujeron la velocidad y miraron hacia atrás y todos se volvieron hacia él; una chica, con síndrome de Dawn, se agachó, le dio un beso en la mejilla y le dijo: "Esto te hará sentir mejor", luego los nueve encadenaron sus brazos y todos juntos caminaron hasta la meta.

Todas las personas que estaban en el estadio se pusieron de pie y comenzaron a gritar por varios minutos; la gente que estuvo allí aún cuenta esta historia. Aquellos jóvenes podían tener alguna deficiencia, pero no padecían la peor de las enfermedades: "La insensibilidad." 

No olvidemos que en esta vida más importante que ganar, es ayudar a otros a vencer también, aunque eso signifique disminuir el paso o cambiar el curso. 

EL AMOR ES: La fuerza que te ayuda a realizar algo imposible.
Es lo que te hace soportar penas y dolores.
Es la capacidad de perdonar al prójimo.
Es vivir, compartir, pedir perdón si has fallado alguna vez.
Es dar un abrazo esperando el calor de los sentimientos ajenos.
Es la espera de un sentimiento que puede ser prohibido.
Es poder mostrar nuestro corazón de niño sin tener que esperar nada a cambio.
Es poder expresar nuestros sentimientos con el alma sin tener que perder el cuerpo.
Es dar simplemente lo que uno puede dar.
Es esforzarse siempre, para dar un poco más.
Es la energía de la vida, lo que nos impulsa a hacer algo por nosotros mismos y por los demás.
Es como el viento que sopla y se siente al pasar, es como la lluvia fina que nos moja al caer.
Es como el canto dulce de un ave al amanecer, es fuego que arde y no se extingue.
Es el sentimiento más noble, desinteresado, humilde y generoso que el ser humano pueda sentir. 
No te niegues a darlo ni recibirlo.


CIELO E INFIERNO

Un rabino mantuvo una conversación con Dios acerca del Cielo y el Infierno, cuya diferencia esencial no acertaba a comprender.

- "Te mostraré el Infierno", dijo Dios, y lo condujo a una habitación en medio de la cual había una enorme mesa redonda. La gente sentada alrededor estaba hambrienta y desesperada. En medio de la mesa había un gran guiso, lo bastante grande como para alimentarlos a todos y que sobrase.

El aroma era delicioso y al rabino se le hizo agua la boca.

Las personas sostenían unas cucharas con mangos muy largos. Cada una descubría que podía alcanzar el guiso y llenar la cuchara, pero como el mango era más largo que su brazo, no le permitía llevarse la comida a la boca. 

El rabino comprendió fácilmente el terrible sufrimiento de aquellas personas, que permanecían juntas pero solitarias, padeciendo un hambre eterna delante de una abundancia inagotable. "Y ahora te mostraré el Cielo", le dijo Dios.

Entraron a otra habitación, exactamente igual a la primera. Allí estaba la misma gran mesa redonda y el mismo guiso. Las personas también estaban equipadas con las mismas cucharas de mango largo, pero se las veía bien alimentadas y sanas; reían y hablaban entre sí, juntas y solidarias.

El rabino no entendió la diferencia. 

"Es muy sencillo -le dijo Dios-.

Han aprendido a alimentarse unos a otros".


Una carta para mis hijos......

Me miro en el espejo y  mi cara veo cansada
El tiempo a pasada.
Todo a mí alrededor  me dice a gritos
Que no en vano el tiempo pasa.
Solo recuerdos prendidos como
Girones en el alma.
La noche llega, y el vacio de las ausencias
Más se hacen notar, porque aunque no
Quiera la gente que uno ama también se va.
El amor ya no es lo primordial
  Porqué ya no existe la pasión de la juventud.
Ya uno quiere una vida tranquila.
El hombre que compartía mi vida  se fue,
 Con el mi amor también.
Solo quedan los recuerdos.
El sueño que mis  hijos, no se olviden de mí.
Que su madre los espera aquí, porqué son mis niños
A los que tanto quiero, aunque ya son hombres  y mujeres,
Con sus vidas hechas y con hijos y nietos.
Para mi serán siempre esos niños, que guardo en mi corazón.
 Los que jugaba y reían y llenaban la casa con su alegría.
Esta  casa que ahora se siente tan vacía.
No quiero morir de tristezas, quiero  irme  feliz
Viendo a mis hijos y nietos que se acuerden de mi,
Solo tú lo sabes mi Dios   que día a día pido por ellos en mi  oración.
Una madre no puede morir
Sola… cuando ha entregado todo su amor.
Y aquí sola me quedo, sentada en mi habitación
Esperando con ilusión  que venga…aunque sea solo uno
De los diez  hijos que tuve.
 Los  hijos son una bendición.
Que Dios me quiso regalar.
 Y gracias le doy  yo  a el…que me dio la fuerza
  Para criarlos a todos con tanto amor.
Nadie lo puede negar que muy pronto
Con su padre yo me iré a juntar.
Pero quiero irme feliz.
 Viéndolos  a  todos muy junto a mí.
Y si esta noche tengo que partir quiero que sepan
 Que me los llevo en el corazón, qué el amor de una madre
Nunca  fallara y siempre conmigo contaran.
Y si tengo que pedir perdón yo lo hago de corazón…

Cuidemos a nuestros ancianos.