No trates de imitar, de parecerte a otra persona, sé tú mismo, sé auténtico.
viernes, 10 de enero de 2014
DEJARSE TRANSFORMAR
A veces no necesitamos que Dios cambie nuestras circunstancias, ni nuestras luchas, ni nuestros problemas... a veces lo que hace falta es que cambie nuestro corazón para poder leer con otros ojos la realidad, para tener la valentía de asumir lo que la vida nos pone, para santificarnos ahí donde Él nos ha plantado y bajos las situaciones que eso implique.
Crecer es renovarse continuamente y estar dispuesto a dejarse transformar por Dios para dar fruto abundante. En sus manos estamos seguros, no hay que temer, Él sabe lo que hace.
La famosa ley de Atracción ¿Qué piensas de ella?
Cuando hablamos del secreto de la mente y el uso de la ley de atracción, no hay nada más desalentador para uno mismo que el proceso de manifestación, como darnos cuenta que los eventos externos y las acciones de los otros no tienen control sobre nuestros pensamientos más profundos.
Este es unos de los pilares en el uso de la ley de atracción en forma positiva. El primer paso es ser consciente de que podemos tomar el control de nuestra forma de pensar, modificando los patrones mentales más profundos en nuestro subconsciente.
Cuando no tenemos el control de nuestra vida dejamos que las personas que nos rodean impresionen nuestra mente subconsciente.
Para comenzar a ser consciente de nuestro propio potencial debemos estar muy atentos a nuestras reacciones y no dejar a nuestra mente profunda en piloto automático.
Durante nuestro día debemos supervisar nuestros pensamientos, nuestra manera de ver la vida y nuestro dialogo interior. Después de un tiempo de hacer día tras día se volverá un hábito positivo.
Tus palabras internas son extremadamente importantes en el uso de la ley de atracción, y son herramientas poderosas para controlar y dominar tus pensamientos e influir sobre tus emociones para generar vibraciones positivas de atracción que emerjan de tu mente subconsciente.
El modo en que nos hablamos a nosotros mismos, nuestro estado de ánimo influye en el uso de la ley de atracción, cuando sentimos que no podemos, o sentimos vergüenza, miedos, o tenemos en nuestro dialogo interno palabras con nosotros mismos que nos auto boicotean, nos limitan, pensamos en que no podemos mejorar, que no podemos ganar ese dinero que necesitamos, que no vamos a conseguir un mejor trabajo, que nadie nos quiere, nos sentimos vacios y solos sin amor, nos alejamos cada vez mas del uso positivo de la ley de atracción.
Como ejercicio a partir de hoy quiero que anotes cada palabra negativa que aparecen en tu dialogo interno, para que seas consciente de que tú mismo/a estás obstaculizando la emisión de vibraciones positivas de atracción.
Para realizar este ejercicio lleva contigo una libreta pequeña y toma nota de todas las palabras negativas y limitantes que tú tienes en tu propio dialogo interno.
Los seres humanos no tomamos consciencia del propio daño al cual nos sometemos nosotros mismos cuando nos repetimos una y otra vez... No debería haber... no puedo hacerlo.... Me siento mal.... No puedo, soy demasiado viejo/a, etc. ....
Este daño es infinitamente mayor cuando se da en nuestro dialogo interior porque está impreso en nuestra mente subconsciente.
VENID, ADOREMOS AL SEÑOR
“Aclamad, justos al Señor,
que merece la alabanza de los buenos;
Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor con el arpa de diez cuerdas;
cantadle un cántico nuevo,
acompañando los vítores con bordones” . (Sal 33, 1-3)
(Salmo 33 [32] Himno de confianza en la providencia de Dios. Se expresa el deseo ardiente de amar a Dios y de hacerle amar por encima de todo).
Dicen que una de las cosas más difíciles en el mundo es poder tocar el corazón de alguien, es decir llegar a lo más profundo de su esencia de persona, a lo más propio y seguro de cada ser humano, y generar en aquel ser humano una respuesta desde su corazón.
Pues sucede lo mismo cada vez que nos acercamos al altar para recibir o adorar el Cuerpo y la Presencia del Señor Resucitado; es en estos encuentros en donde como nos ha dicho el Papa Emérito Benedicto XVI: “Podemos tocar el corazón de Cristo y sentir que Él toca el nuestro”.
Que en cada encuentro eucarístico sea una experiencia de “tocar” lo más profundo del Señor; que es su propio ser Divino que nos une íntimamente a Él, y comprendamos que no somos nosotros solos los que tocamos, sino que es Él quien primero toca nuestro corazón, y en donde como al apóstol Santo Tomás nos ofrece su costado abierto, para tocar y ver sus heridas glorificadas por el amor a nosotros, y podamos ser reanimados al palpar con las manos de la fe el Sagrado Corazón de Cristo y recibir un nuevo impulso de vida.
Esto es lo que realizamos con cada Eucaristía, lo que pedimos en cada Hora Santa o momento de Adoración Eucarística.
Haz Señor que vivamos estos días inspirados por este divino toque de amor; adorándote en cada Sagrario y en cada Custodia, y sintiendo como tocas lo más profundo de nuestro ser.
Que sólo deseemos tocar esta bendita fuente de vida, para que reanimados por tus latidos de amor, abramos nuestro corazón a todos, y renovemos el mundo con la fuerza de tu divino toque de Amor. Así sea.
¡Gracias Jesús por entregarnos tu Corazón!
El mendigo y los pájaros
Estaba caminando tranquilamente por un parque que hay cerca de mi casa, y al cruzar una fuente que había allí, me fijé en un pobre mendigo sentado en un banco. Éste tenía todas las ropas raídas de estar acostado por los suelos de las calles. La barba desaliñada y sucia, y su cara reflejaba el dolor y la miseria que estaba atravesando.
Él se encontraba sentado en aquel banco como con un gesto de derrota increíble.
Metió la mano profundamente en uno de los bolsillos del saco carcomido por el mucho uso y saco una sucia bolsa de papel con gesto displicente.
La abrió miró dentro de la bolsa, y después miró hacia el cielo con gesto de inconformidad y con disgusto por lo que había dentro de ella y como una queja molesta de lo que estaba pasando.
Metió la mano en la bolsa y sacó un pedazo de pan que comenzó a comer con cansada actitud.
Se comía aquel pan como rumiando y suspirando hondo con gesto disgustado.
Al poco rato empezaron a acudir algunos pajarillos que, curiosos y golosos, venían a ver si podían alcanzar algunas migajas de lo que caía al suelo escapándose de las manos de aquel hombre.
El mendigo, con un tirón de disgusto, agarró el sombrero que tenía puesto y espantó a los pájaros malhumorado para que no le molestaran.
Él estaba comiendo su pan y no quería que nadie perturbara ese instante de disfrute de lo suyo.
Y así refunfuñando, gruñendo y malhumorado siguió comiéndose su pan.
Cuando terminó de comer dobló la bolsa y la metió nuevamente en su bolsillo y se cruzó de brazos en espera del tiempo que transcurría.
Miraba corvamente a todas partes y pudo darse cuenta que en ese instante se estaba acercando a él un hombre bien vestido, muy elegante, con aspecto distinguido que iba a pasar por delante de él.
Sin más tardanza, se levantó presuroso y se acercó al hombre que ya estaba junto a él.
Con gesto humilde y servil extendió la mano y le dijo:
Señor... Me da una limosnita por caridad.
El hombre se detuvo. Miró al mendigo de arriba abajo con gesto escrutador.
El mendigo volvió a decir:
Por amor de Dios, tengo hambre, me da una limosna para poder comer...
El hombre suspiro profundamente y con palabras lentas y medidas le dijo:
Quieres una limosna para comer por que tienes hambre, ¿Eh?
Te he estado observando desde que venía a lo lejos.
Esperas que otros te traten bien y que mitiguen tus ansias;
en cambio observé como ahuyentaste a los pobres pajarillos que, hambrientos como tú, esperaban recibir algo para comer.
Pero como le hiciste a los pájaros, que son obra de Dios, como tú, así te he de hacer a ti.
Cambiando su actitud, y con un gesto decidido le increpó:
Sigue de largo tu camino y alienta tu miseria que bien la has ganado.
Solo escucha estas palabras:
"Con la misma vara con que mides serás medido"
Vete de este parque, no vuelvas por aquí. hasta que no cambies tu actitud.
Y con un gesto enérgico le agarró de un brazo y le hizo caminar hacia la salida del parque mientras le decía:
Ahora no molestarás tú a los pajarillos en tanto que estos comen las migajas de los que les alimentan.
Todos somos criaturas de Dios y como tal, el que tiene debe dar al que carece.
Amor, riqueza y éxito
Una mujer salía de su casa y vio a tres ancianos de larga y blanca barba sentados al frente de su casa. No los reconoció y dijo "No creo conocerlos, pero deben tener hambre. Por favor pasen y acepten alguna cosa para comer".
"Se encuentra el hombre de la casa dentro?", preguntaron.
"No", dijo ella, "Él salió".
"Entonces no podemos pasar", contestaron.
En la tarde cuando su esposo llegó a casa, le dijo lo que había pasado.
"Vé a decirles que estoy en casa e invítalos a pasar".
La mujer salió e invitó a los hombres a que pasaran.
"No pasamos a una casa juntos", respondieron.
"Por que es así?, quiso saber ella.
Uno de los ancianos le explicó: "Su nombre es Riqueza, apuntando a uno de sus amigos, y apuntando al otro dijo, "Él es Exito, y yo soy Amor".
Después agregó "Ahora ve y discute con tu esposo a cuál de nosotros deseas en tu casa"
La mujer entró y le dijo a su esposo lo que se había dicho. Su esposo se regocijó. "Que bueno!!", dijo. "Dado que éste es el caso, invitemos a Riqueza. Dejemos que venga y llene nuestra casa de riqueza!"
Su esposa no estuvo de acuerdo "Querido mío, porque no invitamos a Exito?"
La hija estaba escuchando desde el lado opuesto de la casa. Saltó con su propia sugerencia: "No será mejor invitar a Amor?"
"Nuestra casa estará entonces llena de amor!"
"Hagamos caso del consejo de nuestra hija", dijo el esposo a su esposa.
"Sal e invita a Amor a ser nuestro huésped"
La mujer salió y les pregunto a los 3 ancianos. "Cuál de ustedes es Amor?.
Por favor pase y sea nuestro huésped". Amor se puso de pie y empezó a caminar hacia la casa. Los otros 2 también se pusieron de pie y lo siguieron. Sorprendida les pregunto a Riqueza y a Exito:
"Solamente invite a Amor. ¿Por qué están pasando ustedes?"
Los ancianos respondieron: "Si usted hubiera invitado a Riqueza o a Exito, los otros dos nos hubiéramos quedado afuera, pero como usted invitó a Amor, dondequiera que él va, nosotros lo acompañamos.
Dondequiera que haya amor, también hay riqueza y éxito!!!!!!
MI DESEO PARA TI
Donde haya dolor, te deseo paz y bondad.
Dondequiera que haya dudas, te deseo una renovada confianza en tu habilidad para despejarlas.
Donde haya confianza, o agotamiento, te deseo comprensión, paciencia y renovada fuerza.
Donde haya temor, te deseo amor y valor.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






