domingo, 5 de enero de 2014


LA SOLEMNIDAD DE LA EPIFANÍA DEL SEÑOR 

Hoy, en en la víspera de esta gran fiesta de la Epifanía del Señor, nos podríamos preguntar en la intimidad de nuestro corazón: ¿Por qué no me acerco siempre a la luz del Evangelio, donde está mi estrella y mi futuro de felicidad?

¡Pongámonos en camino! Toda nuestra vida es un camino hacia Jesús. Es un camino que andamos a la luz de la fe. Pidamos al Señor que en nuestro caminar nos conceda tal firmeza en la fe.

¡Cada propósito que hacemos de seguir a Cristo es como una luz pequeña que se enciende!


Foto: Adoración de los Reyes Magos. Portal de la Caridad en el Pórtico de la fachada del Nacimiento de la Basílica de la Sagrada Familia; un gran templo católico de Barcelona (España).


Cinco sencillas ideas para cultivar la alegría y la felicidad

La felicidad no es algo que aparezca por arte de magia. La felicidad hay que salir a buscarla. Las decisiones, los pensamientos y las acciones de cada persona pueden influir en su nivel de felicidad, así como su actitud ante las cosas que le ocurren.
Según las investigaciones y la conclusiones de los expertos, la felicidad depende principalmente de la personalidad y, sobre todo, de los pensamientos y los comportamientos que se pueden cambiar.

Eso quiere decir que, básicamente, todo el mundo puede ser feliz porque todo el mundo puede aprender a ser feliz simplemente adoptando unos comportamientos determinados, entre otras cosas.

El problema es que muchas veces las personas no estamos contentos con lo que tenemos, y anhelamos lo que tienen otros pensando que por ello son más felices.

Para ser feliz sólo hay un secreto: la práctica

Muchas personas se quejan de que no son felices, pero tampoco hacen nada para que eso cambie. Sin embargo, es más fácil de lo que parece, porque, en principio, es una cuestión de actitud y de práctica. Por ejemplo, podemos elegir entre tomarnos las cosas siempre por el lado más negativo o intentar ver lo positivo o sacar una conclusión optimista; podemos pensar siempre lo peor de los demás o simplemente darle una oportunidad sin ir más allá de lo evidente; podemos avergonzarnos por algo que hemos hecho o que nos ha pasado o reirnos de nosotros mismos, sin darle mayor importancia.

Aunque para todo hay matices, en cualquier caso siempre podemos aumentar nuestro nivel de optimismo riéndonos un poco de las cosas más sencillas. Para algunos puede resultar complicado, pero es cuestión de práctica.

Cómo se toman la vida las personas que son felices

Las personas que son realmente felices parecen saber intuitivamente que su felicidad es la suma de sus opciones de vida. La vida de estas personas se basa en los siguientes pilares:

-Dedican tiempo a la familia y a los amigos
-Aprecian lo que tienen
-Se mantienen optimistas ante las dificultades
-Sienten que tienen un propósito en la vida
-Viven el momento

Según esto, para poner en práctica esta manera de vivir estar más alegres y ser más felices habría que hacer lo siguiente:



#1 - Invierte en las relaciones personales

Aunque los amigos y la familia te ayudan a celebrar los éxitos de la vida y te apoyan en los momentos difíciles, estas relaciones necesitan cuidados.

Dedica tiempo de calidad a las personas que quieres, cultivando una relación placentera y agradable, preocupándote por ellos y disfrutando con su compañía. Es importante ser amable con los demás, no excederse con la crítica (ni siquiera bajo el disfraz de “crítica constructiva”) y mostrarse sinceramente interesado.



#2 - Agradece lo que tienes y muestra gratitud

La gratitud es más que decir gracias. Es un sentimiento de admiración, aprecio, es el agradecimiento por la vida. Es difícil reconocer la buena suerte cuando sólo se piensa en lo que se quiere y no se tiene. A menudo se necesita una grave enfermedad u otro acontecimiento trágico para darse cuenta de lo que se ha perdido y apreciar las cosas buenas.

Practicar la gratitud cada día tratando de identificar por lo menos una cosa que enriquece tu vida ayuda valorar y a disfrutar lo que se tiene en vez de lamentarse por otras cosas.



#3 - Cultiva el optimismo

Desarrolla el hábito de ver el lado positivo de las cosas. Las cosas malas suceden, no tiene sentido negarlo. Pero eso no significa todo tenga que ponerse negro.

Para empezar a pensar de forma más optimista hay que empezar por reconocer los pensamientos negativos a medida que surjan y preguntarse sobre lo que ocurre:

- ¿La situación es realmente tan mala como yo creo?
- ¿Hay otra manera de enfocar la situación?
- ¿Qué puedo aprender de esta experiencia y qué aplicar en el futuro?



#4 - Encuentra tu propósito en la vida

Las personas que se esfuerzan por cumplir un objetivo o cumplir una misión son más felices que los que no tienen ninguna aspiración en la vida.

Tener un objetivo proporciona un sentido, un propósito; refuerza la autoestima y une a las personas. Lo que importa no es tanto la meta como el proceso, el trabajo que hay que hacer para conseguirlo.

Trata de compatibilizar tus actividades diarias con algo que tenga significado para ti a largo plazo y le de un propósito de su vida. Los estudios de investigación sugieren que es el cultivo de relaciones personales significativas lo que proporciona el sentido más fuerte a la vida.

Piensa en lo que te entusiasma y te llena de energía, reflexiona sobre el modo en que te gustaría que recordasen los demás y encontrarás algo por lo que realmente te merezca la pena vivir.



# 5 - Vive el momento

Busca oportunidades para saborear los pequeños placeres de la vida cotidiana, centrándote en los aspectos positivos en ese momento, sin que las sombras del pasado o los malos pensamientos te estropeen el momento. Los segundos que le dediques a un abrazo o a disfrutar del juego de tus hijos o a admirar la belleza del campo no van empeorar las cosas. Sin embargo, sí que pueden ayudarte a cambiar de perspectiva, incluso a plantear alguna solución.

Tan sencilla es la verdadera felicidad, que la mayor parte de las gentes no reparan en ella. Es hija de lo más humilde, tranquilo y modesto que en el mundo existe.




¿Quienes fueron los Reyes Magos?

Los Reyes Magos, también conocidos como los Magos de Oriente, son personajes procedentes de la cultura popular cristiana. En la actualidad la religiosidad popular les ha asignado en algunos países una función, la cual es principalmente la de permitir afirmar a los niños que están siendo vigilados en su comportamiento por estos seres y que dependiendo del mismo, los magos les traerán regalos una vez al año, en la fiesta de la Epifanía. 

El nombre de magos proviene del latín "Magi" y este del griego "μάγοι". Este término, sin tener el mismo significado que el actual, era un título que se le daba a las castas sacerdotales del zoroastrismo. Como parte de su religión, estos sacerdotes tomaban una especial atención a las estrellas, y ganaron una reputación internacional por la astrología. 

La figura de los Reyes Magos tiene su origen en los relatos del nacimiento de Jesús, algunos de dichos relatos fueron integrados de los evangelios canónicos que hoy conforman el Nuevo Testamento de la Biblia. Concretamente el Evangelio de Mateo es la única fuente bíblica que menciona a unos magos (que ni eran tres, ni eran reyes) quienes, tras seguir una estrella, buscan al «Rey de los Judíos que ha nacido» en Jerusalén, al que terminarán encontrando sólo en la figura de Jesús nacido en Belén, y a quien ofrecen ofrendas de oro, incienso y mirra. Las tradiciones antiguas que no fueron recogidas en la Biblia, sin embargo, les asignan nombre: Melchor, Gaspar y Baltasar, posiblemente sacerdotes zoroastristas provenientes de Persia. Los nombres son además diferentes según la tradición siriaca. Según posteriores interpretaciones los Magos fueron considerados originarios de África, Europa, y de Asia respectivamente. 



Un pedido especial para los chicos con capacidades diferentes pero iguales a tod@s



La tinaja rota



Un cargador de agua en la India tenía dos grandes vasijas que colgaban a los extremos de un palo que él llevaba encima de los hombros.
Una de las vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua hasta el final del largo camino a pie desde el arroyo hasta la casa de su patrón. Cuando llegaba, la vasija rota sólo contenía la mitad del agua.
Durante dos años completos esto sucedió diariamente.
Desde luego, la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía perfecta para los fines a los cuales fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable, porque sólo podía hacer la mitad de lo que se suponía era su obligación.
Después de dos años, la tinaja quebrada le habló al aguador diciéndole:

"Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo, porque debido a mis grietas sólo puedes entregar la mitad de mi carga y sólo obtienes la mitad del valor que deberías recibir".

El aguador, apesadumbrado, le dijo compasivamente:

"Cuando regresemos a la casa quiero que notes las bellísimas Flores que crecen a lo largo del camino".

Así lo hizo la tinaja. Y en efecto, vio muchísimas flores a todo lo largo. Pero de todos modos se sintió apenada porque, al final, sólo quedaba dentro de sí, la mitad del agua que debía llevar. 

El aguador le dijo entonces:

"¿Te diste cuenta que las flores sólo crecen en tu lado del camino? Siempre, he sabido de tus grietas y quise sacar el lado positivo de ello. Sembré semillas de flores a todo lo largo del camino por donde vas y todos los días las has regado. Por dos años yo he podido recoger éstas flores para decorar el altar de mi Maestro. Si no fueras exactamente como eres, con todo y tus defectos, no hubiera sido posible crear ésta belleza.

!Bendiciones! ¡Hay que mirar el lado positivo de las cosas...!



Hermosa bendición Celta.


EL CORAZÓN PERFECTO

Un dia un hombre joven se situó en el centro de un poblado y  proclamó que él poseía el corazón más hermoso de toda la comarca. 

Una gran multitud se congregó a su alrededor y todos admiraron y confirmaron que su corazón era perfecto, pues no se observaban en el ni máculas ni rasguños. 

Sí, coincidieron todos que era el corazón más hermoso que hubieran visto. Al verse admirado el joven se sintió más orgulloso aún, y con  mayor fervor aseguró poseer el corazón más hermoso de todo el vasto lugar . 

De pronto un anciano se acercó y dijo: "¿Porqué dices eso, si tu corazón no es ni tan, aproximadamente, tan hermoso como el mío? 

Sorprendidos la multitud y el joven miraron el corazón del viejo y   vieron que, si bien latía vigorosamente, éste estaba cubierto de  

cicatrices y hasta había zonas donde faltaban trozos y éstos habían   sido reemplazados por otros que no encastraban perfectamente en el lugar, pues se veían bordes y aristas irregu- lares en su derredor. Es más, había lugares con huecos, donde faltaban trozos profundos. 

La mirada de la gente se sobrecogió
- ¿como puede él decir que su corazón es más hermoso?, pensaron ... 

El joven contempló el corazón del anciano y al ver su  estado desgarbado, se echó a reír. 

"Debes estar bromeando," dijo. "Compara tu corazón con el mío...
El mío es perfecto. En cambio el tuyo es un conjunto de cicatrices y dolor."

"Es cierto," dijo el anciano, "tu corazón luce perfecto, pero yo  jamás me involucraría contigo... Mira, cada cicatriz representa una persona a la cual entregué todo mi amor.

Arranqué trozos de mi corazón para entregárselos a cada uno de aquellos que he amado.
Muchos a su vez, me han obsequiado un trozo del suyo, que he colocado en el lugar que quedó abierto.
Como las piezas no eran iguales, quedaron los bordes por los cuales me alegro, porque al poseerlos me recuerdan el amor que hemos compartido." 

"Hubo oportunidades, en las cuales entregué un trozo de mi corazón a alguien, pero esa persona no me ofreció un poco del suyo a cambio. De ahí quedaron los huecos - dar amor es arriesgar, pero a pesar del dolor que esas heridas me producen al haber quedado abiertas, me recuerdan que los sigo amando y alimentan la esperanza, que algún día -tal vez- regresen y llenen el vacío que han  dejado en mi corazón." 

"¿Comprendes ahora lo que es verdaderamente hermoso?" 

El joven permaneció en silencio, lágrimas corrían por sus mejillas. Se acercó al anciano, arrancó un trozo de su hermoso y  joven corazón y se lo ofreció. 

El anciano lo recibió y lo colocó en su corazón, luego a su vez arrancó un trozo del suyo ya viejo y maltrecho y con él tapó la herida abierta del joven. La pieza se amoldó, pero no a la perfección. Al no haber sido idénticos los trozos, se notaban los bordes. 

El joven miró su corazón que ya no era perfecto, pero lucía mucho más hermoso que antes, 

porque el amor del anciano fluía en su interior. 

¡Desde aquí puedo ver lo hermoso que es tu corazón!