viernes, 3 de enero de 2014

QUIEN ADORA DA TESTIMONIO DE SU AMOR

El cristiano, adorando a Cristo reconoce que Él es Dios, y el católico adorándolo ante el Santísimo Sacramento confiesa su presencia real y verdadera y substancial en la Eucarística. Los católicos que adoran no sólo cumplen con un acto sublime de devoción sino que también dan testimonio del tesoro más grande que tiene la Iglesia, el don de Dios mismo, el don que hace el Padre del Hijo, el don de Cristo de sí mismo, el don que viene por el Espíritu: la Eucaristía.

El culto eucarístico siempre es de adoración. Aún la comunión sacramental implica necesariamente la adoración. Esto lo recuerda el Santo Padre Benedicto XVI en Sacramentum Caritatis cuando cita a san Agustín: “nadie coma de esta carne sin antes adorarla…pecaríamos si no la adoráramos” (SC 66). En otro sentido, la adoración también es comunión, no sacramental pero sí espiritual. Si la comunión sacramental es ante todo un encuentro con la Persona de mi Salvador y Creador, la adoración eucarística es una prolongación de ese encuentro. Adorar es una forma sublime de permanecer en el amor del Señor. 

Quien adora da testimonio de amor, del amor recibido y de amor correspondido, y además da testimonio de su fe.

Ante el misterio inefable huelgan palabras, sólo silencio adorable, sólo presencia que le habla a otra presencia. Sólo el ser creado ante el Ser, ante el único Yo soy, de donde viene su vida. Es el estupor de quien sabe que ¡Dios está aquí! ¡Verdaderamente aquí!

Por tanto, vemos que la adoración no es algo facultativo, optativo, que se puede o no hacer, no es una devoción más, sino que es necesaria, es dulce obligación de amor.





Por la familia. Amén





DEJA EN LAS MANOS DE DIOS TUS PREOCUPACIONES Y NECESIDADES

A un nuevo año se llega con ilusiones, proyectos, anhelos, pero también se llega con problemas, necesidades, inquietudes. Pon todo lo que te causa ansiedad y temor en las manos del Señor, permítele pelear tus batallas y dirigir tus pasos por donde los caminos son difíciles de transitar, entonces tendrás paz y crecerás en confianza.

Si Dios está contigo, ¿quién estará contra ti?




No todos los días queremos reír pero podemos estar calmos y agradecidos y mantener la esperanza de que mañana será un día mejor.



Gente Sencilla 

¡Qué hermoso es hablar con gente sencilla! Gente que no malinterpreta, siempre buscando la punta a todas las cosas. Gente que sonríe sin miedo y te da la mano sin condiciones. Qué hermoso es hablar con gente que no saca pecho en cada conversación. Gente que no hable tanto de sus méritos y de su posición social. Gente que no se cree superior a ti, que te respete sin conocerte de nada. Qué hermoso es reír con alguien que no intentará engañarte para sacar un beneficio. Gente que no oculta nada. Gente que te saluda con una mano sin tener un puñal en la otra. Gente que no se dedica a criticarte, sino a disfrutar de tu presencia. Gente que saben saborear los buenos momentos de la vida. Normalmente, con la gente común no pasa así… con ellos el respeto te lo tienes que ganar. No quiero a mi lado a personas “sabelotodo” que no saben escuchar. Personas que se creen “algo” por tener una buena posición social. Gente que analiza cada una de tus palabras y cada uno de tus gestos para desvalorizarte. Permítanme quedarme con la gente simple y llana. Gente sin egos hinchados si caretas elaboradas. Las falsas sonrisas ya no me hacen sonreír. Por eso te recomiendo, para tu propio auto-crecimiento, que te rodees de gente sencilla… porque serán, en definitiva, los que te ayuden a cargar las piedras que te encuentres en el camino. 

Gracias Jorge Álvarez Camacho.



LA FE

La Fe crea confianza, nos da paz 
mental y libera al alma de sus dudas, 
preocupaciones, ansiedad y miedos. 
Ten fe, esperanza y optimismo en ti mismo y 
en todos los proyectos que quieras emprender!!!
Pero no te asustes cuando dudes, simplemente 
desea las cosas de todo corazón y lleno de fe
porque “Querer es poder”.

Dicen que el hombre llega a ser sabio cuando
aprende a reírse de sí mismo.
Así que ríe, ríe alegremente...
¡y el mundo reirá contigo!


¡Apostemos siempre por el amor!